la graciosa

La Graciosa, la más pequeña y virgen de las Islas Canarias, ¡es una verdadera joya oculta! La isla se encuentra frente a la costa noroeste de Lanzarote y solo hace unos años se convirtió oficialmente en la octava isla habitada del archipiélago. Con su ambiente tranquilo y auténtico y sus playas hermosas, La Graciosa es un destino ideal para quienes desean escapar del bullicio de las islas más grandes y explorar paisajes vírgenes.

Lo especial de la isla es que no hay carreteras asfaltadas; las casas están construidas sobre la arena y los locales se desplazan en bicicleta o en jeeps. En un día, se puede recorrer a pie, descubrir oasis escondidos y disfrutar de calas con aguas cristalinas en completa soledad.

El clima de la isla, al igual que en el resto de las Islas Canarias, es agradable y suave durante todo el año. En los meses de verano, la temperatura ronda los 25-28°C, mientras que en invierno se mantiene entre 18-22°C, lo que es perfecto para explorar y disfrutar de la isla. El viento, característico de esta parte del Océano Atlántico, también está presente aquí, pero generalmente es refrescante y no demasiado fuerte.

La Graciosa no solo es famosa por sus playas, sino también por su entorno natural único y virgen. Los paisajes de esta pequeña isla volcánica están dominados por volcanes y montañas áridas y escarpadas, entre las cuales se esconden playas de arena blanca. La isla está casi completamente libre de automóviles y cuenta con solo dos pequeños asentamientos, Caleta de Sebo y Pedro Barba, donde los visitantes pueden descubrir la tranquilidad de la vida local. La Graciosa es un destino ideal para los amantes de la naturaleza que buscan paz, aire puro y paisajes hermosos e intactos.

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